Breve bitácora de una aventura a lo desconocido...
La organización para la que tuve el gusto de colaborar fue Legambiente, el proyecto se desarrolló en Ficarazzi, una comunidad de Sicilia, Italia. La finalidad de este consistía en limpiar una playa sumamente contaminada, así como el río que desembocaba en la misma. Fue así que durante 2 semanas, trabajando un máximo de 3 horas al día (5 días a la semana) se logró sanear dicha playa, asimismo se realizó un camino empedrado que iba desde la carretera hasta la bahía.
Nuestra vivenda durante las 2 semanas fue una escuela, de la cual, sólo teníamos acceso a dos aulas (una servía como dormitorio y la otra como comedor), cocina, baños y el gimnasio, todos los gastos en cuanto a comida fueron cubiertos por la organización haciendo 3 comidas al día con porciones más que suficientes, la comida la preparaba el líder, el cual cocinaba bastante bien por lo que nunca nadie tuvo la necesidad de alimentarse fuera del campamento. Éramos 13 personas de distintas nacionalidades las cuales inmediatamente gracias a un buen liderazgo, logramos llevarnos muy bien, probablemente por el hecho de dormir todos juntos, lo cual en lugar de resultar molestia, era motivo de charlas y bromas nocturnas bastante agradables, el patio de la escuela también era utilizado como lugar de reunión a la luz de la luna, juegos, asolearnos, etc.
Desde el momento en que me decidí a ir a un campamento de este tipo, me entusiasmó la idea de poder escoger el lugar que yo quisiera con la actividad que mas me agradara (ambiental, restauración…) por lo que sinceramente al leer la filosofía de Legambiente, no dudé en visitar uno de los lugares que me fascinan: Italia, ya que así podía también colaborar con un granito de arena a mejorar el ambiente.
Hablar de mi experiencia en Ficarazzi, es algo que me emociona y me hace revivir por completo mi experiencia, no se por donde empezar, si por las amistades consolidadas, la madurez que como persona conlleva, etc. Aún ahora, me sorprende el hecho de haber descubierto personas tan similares y con las que en tan poco tiempo se consolida una amistad duradera. En mi caso, fue especialmente con Lara de Corea, con quien compartí gratos momentos, con Roberto, otro mexicano, a quien fui a conocer tan lejos, Giovanni el líder italiano, Eszter y Carlo de Hungría, ellos fueron las personas que mayor huella dejaron en mí, me sentía como en mi casa, protegida, querida, mimada, como si fueran personas que conocía de antaño. Ahora, como persona es realmente impresionante lo que uno puede madurar y aprender en tan poco tiempo, saber que estás tan lejos y completamente solo, que si te pierdes no todo va a ser tan fácil como llamar a tu casa y decir que vayan por ti, darte cuenta que desde que llegas sola al aeropuerto dependes completamente de ti, que cualquier decisión que tomas tendrá sus consecuencias, saberte dueño de una libertad completa, ya que sabes que puedes hacer lo que desees, que tú pones los límites, que tal vez quieras salir de reven en la noche, pero que si gastas ese dinero, probablemente lo necesites para algo más importante, en fin, te das cuenta de toda la responsabilidad que implica el ser libre. Conoces facetas de ti, que ni imaginabas tener: el subir y bajar de peso en tan poco tiempo, cocinar, el amor a tu país que tratas de transmitir hasta el cansancio a tus compañeros, el tener que esforzarte para conseguir las cosas, ya que no comerás un día por no saber pedirlo, pero al siguiente no te quedarás con hambre te lo aeguro.
Una experiencia de este tipo nunca te dejara algo malo, todo lleva un aprendizaje y al final del campamento, te despides de ellos con más tristeza de lo que lo hiciste con tu familia cuando partiste de México, ya que sabes que nunca volverán a estar todos juntos, pero te queda un delicioso sabor de boca por todo lo disfrutado.
Nuestra vivenda durante las 2 semanas fue una escuela, de la cual, sólo teníamos acceso a dos aulas (una servía como dormitorio y la otra como comedor), cocina, baños y el gimnasio, todos los gastos en cuanto a comida fueron cubiertos por la organización haciendo 3 comidas al día con porciones más que suficientes, la comida la preparaba el líder, el cual cocinaba bastante bien por lo que nunca nadie tuvo la necesidad de alimentarse fuera del campamento. Éramos 13 personas de distintas nacionalidades las cuales inmediatamente gracias a un buen liderazgo, logramos llevarnos muy bien, probablemente por el hecho de dormir todos juntos, lo cual en lugar de resultar molestia, era motivo de charlas y bromas nocturnas bastante agradables, el patio de la escuela también era utilizado como lugar de reunión a la luz de la luna, juegos, asolearnos, etc.
Desde el momento en que me decidí a ir a un campamento de este tipo, me entusiasmó la idea de poder escoger el lugar que yo quisiera con la actividad que mas me agradara (ambiental, restauración…) por lo que sinceramente al leer la filosofía de Legambiente, no dudé en visitar uno de los lugares que me fascinan: Italia, ya que así podía también colaborar con un granito de arena a mejorar el ambiente.
Hablar de mi experiencia en Ficarazzi, es algo que me emociona y me hace revivir por completo mi experiencia, no se por donde empezar, si por las amistades consolidadas, la madurez que como persona conlleva, etc. Aún ahora, me sorprende el hecho de haber descubierto personas tan similares y con las que en tan poco tiempo se consolida una amistad duradera. En mi caso, fue especialmente con Lara de Corea, con quien compartí gratos momentos, con Roberto, otro mexicano, a quien fui a conocer tan lejos, Giovanni el líder italiano, Eszter y Carlo de Hungría, ellos fueron las personas que mayor huella dejaron en mí, me sentía como en mi casa, protegida, querida, mimada, como si fueran personas que conocía de antaño. Ahora, como persona es realmente impresionante lo que uno puede madurar y aprender en tan poco tiempo, saber que estás tan lejos y completamente solo, que si te pierdes no todo va a ser tan fácil como llamar a tu casa y decir que vayan por ti, darte cuenta que desde que llegas sola al aeropuerto dependes completamente de ti, que cualquier decisión que tomas tendrá sus consecuencias, saberte dueño de una libertad completa, ya que sabes que puedes hacer lo que desees, que tú pones los límites, que tal vez quieras salir de reven en la noche, pero que si gastas ese dinero, probablemente lo necesites para algo más importante, en fin, te das cuenta de toda la responsabilidad que implica el ser libre. Conoces facetas de ti, que ni imaginabas tener: el subir y bajar de peso en tan poco tiempo, cocinar, el amor a tu país que tratas de transmitir hasta el cansancio a tus compañeros, el tener que esforzarte para conseguir las cosas, ya que no comerás un día por no saber pedirlo, pero al siguiente no te quedarás con hambre te lo aeguro.
Una experiencia de este tipo nunca te dejara algo malo, todo lleva un aprendizaje y al final del campamento, te despides de ellos con más tristeza de lo que lo hiciste con tu familia cuando partiste de México, ya que sabes que nunca volverán a estar todos juntos, pero te queda un delicioso sabor de boca por todo lo disfrutado.

